Hace cuatro semanas que la luz resplandeciente de la tarde del Viernes Santo nos recibía en la plaza de Santa Ángela de la Cruz para contemplar la salida de nuestra antigua cofradía. Son muchos los fieles que este año se han percatado del nuevo enjoyamiento de la Santísima Virgen de las Angustias, iniciativa del equipo de camareras y priostía por recuperar la histórica estética de esta hermosa imagen.
Para que se pueda comprender mejor, publicamos esta comparativa gráfica del atavío de Nuestra Señora de las Angustias en la primera mitad del siglo XX con el del pasado Viernes Santo. Las joyas se empezaron a utilizar para aderezar a las imágenes de la dolorosa a partir del siglo XIX, como muestra del fervor de la piedad popular, materializado en el regalo de los fieles para embellecer la imagen de la Virgen. Cuenta además con un sentido iconográfico, pues las joyas acentúan la majestad de la madre de Dios.
Para el presente año, se ha recuperado parcialmente esa estética, ya que lógicamente no ha sido una recuperación idéntica. Varios collares de perlas naturales adornaban la corona, dispuestos de forma muy similar a como podemos apreciar en la antigua fotografía de los años treinta. En el pecho lucía varias joyas artísticas ejecutadas en metales preciosos, como la gargantilla y la cruz pectoral, que ya describimos en publicaciones anteriores, y entre ellas llaman la atención los pendientes. Este tipo de aderezo se ha empleado históricamente también como alhaja de pecho, tal y como podemos apreciar en la fotografía de los años cincuenta.
Estas piezas brillaban en el pecho de Nuestra Señora de las Angustias en la tarde del Viernes Santo gracias a la generosa donación de diversos hermanos y hermanas de la corporación, a quienes agradecemos el AMOR que desprenden hacia nuestra Titular con tan bellos presentes.
